Nuestros zapatos de cuero están pensados para acompañarte por mucho tiempo. Con algunos cuidados simples, podés mantener su apariencia, comodidad y calidad a lo largo de los años.
Limpieza regular
Después de usarlos, limpiá el cuero con un paño seco o apenas húmedo para quitar polvo y suciedad. Este hábito ayuda a preservar la textura y evita que el material se deteriore con el tiempo.
Hidratación del cuero
El cuero es un material natural y necesita hidratación. Usar cremas o productos específicos para cuero ayuda a mantenerlo flexible, evitar grietas y conservar su color original.
Descanso entre usos
Siempre que sea posible, alterná el uso de tus zapatos. Esto permite que el cuero respire y recupere su forma, prolongando su vida útil.
Evitar la humedad y el sol
Si se mojan, dejalos secar a temperatura ambiente, lejos de fuentes de calor. La exposición directa al sol o al calor excesivo puede dañar el cuero y alterar su color.
Guardado correcto
Conservá tus zapatos en un lugar seco y ventilado. Usar hormas o rellenarlos suavemente ayuda a mantener su forma y evita pliegues marcados.
Cuidar tus zapatos de cuero no requiere grandes esfuerzos, solo constancia. Son pequeños gestos que hacen la diferencia y permiten que cada par se mantenga impecable por más tiempo.
